domingo, 26 de noviembre de 2006

Lo siento... he llegado tarde.


Alguien en algún lugar dijo o escribió, no lo recuerdo con exactitud, que a la persona se le debe valorar por lo que desea alcanzar.

No entiendo cómo valorar a una persona por querer alcanzar a alguien que a pesar de estar tan cerca, se siente tan distante. Nunca nos detenemos a pensar que talvez llegamos a la vida con unos años de retraso... o talvez tú llegaste con unos años de anticipación. ¿A quien culpar? Tal vez a mí que mantengo la costumbre de llegar tarde a cualquier lugar, aunque saliera a pasear sin un destino fijo.
Sabes... no me arrepiento de no poder estar a tu lado como talvez sólo yo lo deseo... porque a pesar de todo he disfrutado de tus mejores conversaciones, de tus mejores miradas, tal vez porque no adivinas lo que hay detrás de las mías... y de tus mejores sonrisas... bueno tal vez no me has dados las mejores, pero me complace imaginar que procuras darme lo mejor que me puedes entregar.

Ha pasado tanto tiempo desde que me di cuenta que la vida ha sido injusta con los dos, que ha llegado el momento de enfrentar la situación, ha llegado el momento de ser valiente y tomar una decisión. Porque te mereces una vida al lado de alguien que en realidad te ha adorado en silencio, porque te mereces que alguien que no ha sido capaz de demostrarte todo lo que siente por tí, te brinde lo mejor de su vida, te pido que nunca exijas que te quieran como tú quieres, permite que te quieran como esa persona sabe querer...por eso te digo en silencio que es hora de decirte adiós... desde ahora sólo te veré como una gran amiga... como mi amiga especial... por eso tomo la decisión de decir adiós a lo que siento y espero de tí... te deseo felicidad al lado de la persona por la que prometiste tantas cosas ante Dios.

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